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AGPI omega-3 y SPM en pacientes en estado crítico

  • expertomega3
  • 09/08/2017

El pronóstico de los pacientes en estado crítico está estrechamente relacionado con su estatus inflamatorio, así como con el alcance y duración de la respuesta inflamatoria. Hasta hace relativamente poco tiempo, la resolución de la inflamación se consideraba un proceso pasivo, cuyo final se caracterizaba por una disminución en los niveles de citocinas, prostaglandinas (PG) y especies reactivas al oxígeno (ROS, por sus siglas en inglés). Pero la resolución de la inflamación se considera actualmente un proceso activo, en el cual, mediante las acciones de los mediadores especializados pro-resolución (SPM, por sus siglas en inglés) resolvinas (Rv), protectinas (PD) y maresinas (MaR) , los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (AGPI n-3) eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA) modulan la inflamación con su implicación en la quimiotaxis leucocitaria, la expresión e interacciones de las moléculas de adhesión y la producción de citocinas proinflamatorias; las lipoxinas (LX), SPM derivados del AGPI n-6 ácido araquidónico (AA) tienen también un papel importante en la resolución de la inflamación.

Los SPM (LX, Rv, PD y MaR) son potentes reguladores de los mecanismos que controlan el inicio, la duración y la resolución de la inflamación. Derivan del AA, el EPA y el DHA disponible en el sitio donde ocurre la respuesta inflamatoria y sus acciones incluyen la inhibición de la migración de neutrófilos, el aumento de la fagocitosis de los neutrófilos apoptósicos por parte de los macrófagos y la reducción de las citocinas y quimiocinas proinflamatorias.

La expresión genética y el patrón de los SPM correlacionan con los resultados en los pacientes en estado crítico agudo. La expresión de Rv, PD y MaR en los tejidos linfoides, la sangre y otros tejidos es proporcional a sus efectos regeneradores, protectores y pro-resolución; además, los pacientes con complicaciones y peores resultados clínicos tienen ratios más altas de expresión entre genes de las vías de leucotrienos (LT) y genes de las vías de Rv. Las altas concentraciones circulantes de AGPI n-3 podrían modular la expresión de genes críticos en los procesos inflamatorios, puesto que se ha observado, por ejemplo, que el EPA y el DHA reducen la expresión de los genes para la interleucina 1β y el factor de necrosis numoral α, y también la de sus niveles de ARNm. Alterar las concentraciones circulantes de AGPI n-6 y n-3 puede influir en la respuesta inflamatoria en parte mediante la capacidad de sus metabolitos para regular la expresión de genes de transducción de señal y de regular a la baja, a nivel transcripcional, la expresión de genes proinflamatorios implicados en la respuesta inflamatoria (citocinas, quimiocinas y factor nuclear κB [NFκB]; este último implicado en la regulación de la ciclooxigenasa, las moléculas de adhesión y citocinas inflamatorias). Los mediadores lipídicos tienen un papel esencial en el daño vascular y el reclutamiento de leucocitos, desde el inicio hasta la resolución de la inflamación. Los SPM, producidos durante la respuesta a la inflamación, actúan como moléculas de señalización y regulan las acciones de PG y LT, reduciendo la duración de la inflamación y estimulando la reepitelización, la curación de las heridas y la regeneración tisular; tienen efectos positivos en la reducción del dolor y la infección, potencian los efectos de los antibióticos y mejoran la inmunidad adaptativa.

Estudios experimentales con animales demuestran el importante papel de los SPM en el retorno a la homeostasis tras infección o lesión, así como una mejora en la supervivencia tras la administración de Rv en modelos de sepsis y lesiones por quemaduras; y estudios clínicos controlados y aleatorizados han mostrado una reducción en la mortalidad y en los días con respiración asistida con la administración i.v. de EPA y DHA en pacientes en estado crítico. También se ha observado una disminución significativa en el número de pacientes afectados por infecciones nosocomiales en pacientes en estado o quirúrgicos suplementados con AGPI n-3.

Tanto estudios epidemiológicos como ensayos aleatorizados y controlados han demostrado la relación positiva entre el consumo de EPA y DHA y la mejora de diferentes condiciones inflamatorias; la suplementación con AGPI n-3 altera la producción y el perfil de las citocinas proinflamatorias, y también se ha mostrado que aumentar la absorción celular de AGPI n-3 favorece la producción de Rv y PD. En los pacientes en estado crítico, los SPM parecen regular la respuesta inflamatoria excesiva, protegiendo a los órganos del daño que esta puede provocar. Esto nos ofrece una potencial opción terapéutica con mínimos efectos secundarios (en contraste con los tratamientos antiinflamatorios).

Bibliografía:

Molfino A, Amabile MI, Monti M2 Muscaritoli M. Omega-3 Polyunsaturated Fatty Acids in Critical Illness: Anti-Inflammatory, Proresolving, or Both? Oxid Med Cell Longev. 2017;2017:5987082.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5488236/

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