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Los AGPI omega-3 en la psicosis, los trastornos del espectro autista y el TDAH

  • 05/11/2018

El interés por la investigación de los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 (AGPI ω-3) en el tratamiento de diversos trastornos mentales se ha incrementado en los últimos años. Su deficiencia, con relación a sujetos sanos, se ha reportado en el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH), la depresión, la esquizofrenia y el espectro de trastornos autistas. Cabe señalar la observación de la deficiencia en la composición de AG (incluyendo ω-3 y ω-6) en tejidos periféricos en individuos esquizofrénicos en el primer episodio (y, por tanto, sin haber sido medicados previamente), déficit que es parcialmente normalizado con el tratamiento antipsicótico crónico. También se ha reportado el déficit en ácido docosahexaenoico (DHA), eritrocítico o sérico, en pacientes psicóticos en su primer episodio, en pacientes con esquizofrenia y en niños con TDAH. Las enfermedades psicóticas están generalmente precedidas por un periodo prodrómico, que dura de uno a tres años, caracterizado por diversos síntomas conductuales y psicológicos no específicos, deterioro funcional, síntomas positivos atenuados e intermitentes y breves síntomas psicóticos. Estudios prospectivos de individuos que más tarde han desarrollado psicosis han permitido identificar factores de riesgo potenciales y posibilitado el empleo de términos como el de “riesgo-ultra-alto”, que identifica a adolescentes y adultos jóvenes con alto riesgo de desarrollar al completo los síntomas psicóticos; el 22-40% de ellos habrán completado la transición en un periodo de hasta 12 meses. Se ha sugerido que la suplementación con AGPI ω-3 tiene posibles beneficios en los síntomas psicóticos y que puede tener efectos beneficiosos en la prevención de la transición a psicosis, en la gravedad de los síntomas y en el funcionamiento global; esto, junto con el hallazgo de menores niveles de AGPI ω-3 y ω-6 en pacientes con esquizofrenia ha hecho que se proponga la hipótesis de los fosfolípidos de membrana de la esquizofrenia. Y muchos estudios epidemiológicos u observacionales y metaanálisis indican que el consumo de pescado o AGPI ω-3 está vinculado a un riesgo reducido de psicosis. El espectro de los trastornos autistas incluye un grupo de condiciones relacionadas con el neurodesarrollo que se manifiestan con comportamiento social deteriorado, comunicación limitada, acciones repetitivas e intereses limitados. La etiología es de índole genética, pero los factores ambientales también parecen desempeñar un papel importante. Los resultados de los estudios aleatorizados y controlados, así como los metaanálisis que se han llevado a cabo muestran un pequeño, no significativo, efecto beneficioso de los AGPI ω-3 en niños con trastornos autistas. Estos resultados llevan a la recomendación de su uso como terapia adyuvante, como complemento a otros tratamientos. La evidencia de estudios observacionales indica una relación entre los síntomas del TDAH y los niveles sanguíneos de AGPI ω-3. Se han realizado numerosos estudios de intervención aleatorizados y controlados para investigar la eficacia de la suplementación con AGPI ω-3 en los síntomas del TDAH, la mayoría de ellos empleándola en monoterapia (aunque también los ha habido en que se añadió al tratamiento farmacológico clásico). Varios de ellos han reportado efectos beneficiosos, pero en diferentes síntomas (atención, hiperactividad/impulsividad, desempeño escolar, etc.). El hecho de que los estudios realizados en diferentes trastornos psiquiátricos no obtengan siempre resultados en la misma línea se debe probablemente a las diferencias en los tamaños de muestra, los diferentes criterios de selección, los diferentes subtipos y dosis de AGPI ω-3 empleados, los diferentes test y escalas neuropsicológicas empleados, así como la diferente duración del tratamiento. Y esto ocurre también con los estudios sobre el TDAH. Respecto a los trastornos del espectro autista, la evidencia es aún limitada. Además, se requieren periodos de estudio de al menos un año para poder demostrar cambios comportamentales en respuesta a la suplementación con AGPI ω-3. Son necesarios estudios clínicos prospectivos de intervención, en grandes muestras, que utilicen dosis terapéuticas de AGPI ω-3 y las nuevas metodologías de investigación. Aun así, globalmente los resultados parecen indicar un efecto beneficioso de los AGPI ω-3 en los trastornos psicóticos, los trastornos del espectro autista y el TDAH. Agostoni C, Nobile M, Ciappolino V, Delvecchio G, Tesei A, Turolo S, et al. The Role of Omega-3 Fatty Acids in Developmental Psychopathology: A Systematic Review on Early Psychosis, Autism, and ADHD. Int J Mol Sci. 2017;18(12). https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5751211/

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