Revisión de estudios

Los SPMs podrían actuar sobre la epileptogénesis

  • 12/20/2018

El tratamiento de la epilepsia se basa en fármacos para tratar síntomas más que los mecanismos subyacentes a la enfermedad. No existe tratamiento para prevenir las convulsiones o mejorar la prognosis.

Los mecanismos de epileptogénesis implican la producción de citocinas proinflamatorias (IL-1b [interleucina 1b] y TNF-α [factor de necrosis tumoral α]), que contribuyen a la generación de convulsiones en modelos animales. Los mediadores pro-resolutivos especializados (SPMs) desempeñan un papel fundamental en el control de la inflamación, pero este no ha sido muy explorado en la epileptogénesis.  Recientemente, un equipo internacional de investigadores han empleado un modelo murino de epilepsia para mostrar que los mediadores pro-resolutivos especializados se activan en el hipocampo en estatus epiléptico antes del inicio de las convulsiones espontáneas (como lo demuestra la presencia de 5-lipooxigenasa, 15-lipooxigenasa, dos enzimas clave en la ruta biosintética de mediadores pro-resolutivos especializados, y receptores de lipoxina A4 y de quemerina), pero con un marcado retraso en comparación con la respuesta neuroinflamatoria. Esto apoya la hipótesis de que la respuesta neuroinflamatoria se mantiene debido a un fracaso en la participación de los mecanismos pro-resolutivos durante la epileptogénesis. Los análisis lipidómicos mostraron que los niveles de mediadores lipídicos necesarios para resolver la neuroinflamación también estaban significativamente alterados en el hipocampo durante la epileptogénesis, con un cambio en la biosíntesis de varias familias de mediadores pro-resolutivos, incluyendo la protectina D1.     

La inyección intracerebroventricular de protectina D1 durante la epileptogénesis redujo la expresión de IL-1b y TNF-α y esto se asoció con una mejoría marcada en la recuperación del peso y del déficit cognitivo (según un test de reconocimiento de objetos). La frecuencia de convulsiones espontáneas se redujo una media de dos veces y la duración promedio de la convulsión se acortó en un 40% tras la discontinuación del tratamiento. En total, el tratamiento con protectina D1 redujo en tres veces el tiempo con convulsiones.

Estas observaciones muestran que en la epilepsia existe un funcionamiento inadecuado de las vías de resolución. El hecho de que impulsar la respuesta endógena de resolución produzca una mejora significativa en las convulsiones abre la puerta a la posibilidad de nuevos tratamientos enfocados a la resolución de la neuroinflamación que impliquen a los mediadores pro-resolutivos especializados.

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