Revisión de estudios

Los omega-3 y la importancia de maximizar el pico de masa ósea

  • 09/21/2017

El remodelado óseo, que conlleva un continuo proceso de recambio y reparación a lo largo de toda la vida, es imprescindible para tener una correcta estructura ósea, ya que es la causa de los cambios que se producen durante el crecimiento y también de la reparación de los daños sufridos por el esqueleto por la fatiga y el desgaste. El proceso de remodelado comprende cuatro fases: activación de osteocitos (tras una micro rotura), reabsorción o resorción (formación de osteoclastos, que eliminan hueso, generando un pequeño hueco), reversión (los osteoclastos abandonan el lugar de resorción o mueren por apoptosis y los macrófagos limpian los restos de la resorción, activan los osteoblastos y preparan la superficie del hueso para el anclaje de los osteoblastos) y formación (se activan y proliferan los osteoblastos para cubrir el hueco segregando osteoide, que terminará mineralizándose y formando hueso nuevo; después, los osteoblastos se aplanan y forman una capa de revestimiento).

Durante el crecimiento, la densidad ósea aumenta progresivamente y se alcanza un pico de masa ósea hacia los 20 años de edad; en esta etapa de crecimiento influyen varios factores: hormonales, nutricionales, ambientales y genéticos. Hasta los 35-40 años, existe un equilibrio constante entre la formación y la destrucción ósea, manteniéndose estables la cantidad y la calidad del hueso. A partir de los 40-50 años, existe un predominio cada vez mayor de la resorción y la masa ósea se reduce lenta y progresivamente. A partir de los 50 años, se enlentece progresivamente el proceso de remodelado, aumentando la porosidad del hueso al disminuir el número y tamaño de las trabéculas, haciendo que se sintetice menos hueso que el que se degrada. Cuanto mayor sea el pico de masa ósea alcanzado y cuanto más se trate de mantenerlo, más se alargará en el tiempo la pérdida.

Un estudio realizado en mujeres japonesas de 19 a 25 años ha investigado la relación entre el consumo de ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) omega-3 y omega-6 y la densidad mineral ósea. Los resultados muestran que la ingesta de AGPI omega-3 está positivamente asociado con el pico de masa ósea medido en la cadera.

Teniendo en cuenta la importancia de maximizar el pico de masa ósea por lo anteriormente expuesto, estos resultados son interesantes, puesto que muestran que el consumo de AGPI omega-3 puede ayudar en la consecución de este objetivo.

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