Beneficios del omega-3: Omega-3, embarazo y lactancia

Beneficios del omega-3 para la mujer en el embarazo y lactancia

En el humano, las etapas más críticas en la formación de la estructura del cerebro (sinaptogénesis y mielinización) se sitúan entre las semanas 32 y 40 de gestación y continúan hasta dos años después del nacimiento. En este periodo, madre e hijo son particularmente vulnerables a la deficiencia o exceso de algunos nutrientes(1-4) como los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (AGPI-CL) y el ácido fólico, implicados en el crecimiento intrauterino, desarrollo de la depresión posparto y en enfermedades infantiles.(5-7)

Omega-3 y el desarrollo infantil del cerebro y el ojo

La deficiencia de ácido docosahexaenoico (DHA) en el cerebro en desarrollo puede causar déficit en la neurogénesis, del metabolismo de los neurotransmisores y alteraciones en el aprendizaje y la función visual en los animales.(4)
Durante el embarazo, los AGPI-CL, contenidos en el omega-3, son transferidos al feto a través de la placenta de la madre, puesto que, aunque el feto y el recién nacido tienen capacidad para sintetizarlos a partir de precursores, la actividad hepática fetal tiene todavía un cierto grado de  inmadurez fisiológica, y la síntesis de DHA a partir del ácido alfa-linolénico parece no ser suficiente para proveer la cantidad requerida por el feto y el recién nacido.(8)
Por lo tanto, la principal fuente de omega-3 (AGPI-CL) para el feto es el aporte materno,(9) tanto a través de la placenta como durante la lactancia. Así, si la madre recibe una alimentación con un aporte adecuado de AGPI y con una relación Omega-6 / Omega-3 adecuada, podrá aportar al feto a través del transporte placentario, y al recién nacido a través de la leche, el requerimiento de AGPI-CL (especialmente de DHA) necesario para un desarrollo normal del sistema nervioso.(4)
En los niños prematuros, se interrumpe precozmente la aportación materna de omega-3 (AGPI-CL), lo que conlleva consecuencias a corto y a largo plazo.(10)
Si la dieta de las madres gestantes o lactantes no es la adecuada, éstas pueden acusar la falta de nutrientes. Los niveles de DHA plasmático pueden reducirse hasta en un 50% después de un único embarazo y no recuperan sus valores normales hasta 26 semanas después del parto.(11-15) A más embarazos, mayor reducción del DHA materno, plasmático y en la leche materna.(14) En modelos  experimentales, si los animales eran alimentados con una dieta baja en AGPI-CL Omega-3, el contenido de DHA de los fosfolípidos cerebrales se reducía aproximadamente un 25% tras un único ciclo reproductivo (embarazo y lactancia).(16,17) Esta reducción podía revertirse con un tratamiento posterior con DHA,(18) pero se desconoce si está restauración de la composición de los ácidos grasos cerebrales revierte los cambios neurobiológicos resultantes de la pérdida de DHA.

Omega-3 y protección durante el embarazo

La ingesta de DHA durante el embarazo se ha relacionado con una mayor duración de la gestación y peso al nacimiento y con un menor riesgo de tener un parto prematuro, preeclampsia y depresión posparto.(19)
Varios estudios, clínicos y epidemiológicos, sugieren que los cambios en los niveles de AGPI-CL Omega-3 asociados al embarazo contribuyen al desarrollo de la depresión posparto. Un estudio transnacional mostró que el alto consumo de pescado (reflejado en más altas concentraciones de DHA en la leche materna) se correlacionaba con una menor incidencia de depresión posparto.(20) La depresión durante el embarazo se ha asociado con una dieta baja en pescado y otras fuentes de AGPI-CL Omega-3 (21,22). Se han observado concentraciones de DHA, plasmáticas o séricas, o proporción DHA:DPA (ácido docosapentaenoico Omega-6), significativamente menores en mujeres con síntomas depresivos durante el posparto, en relación con las que no los tenían,(23,24) y concentraciones séricas de DHA tras el parto menores en mujeres que posteriormente desarrollaron una depresión, en comparación con aquellas que no la desarrollaron (25). Las mujeres con más de un hijo o con periodos de menos de 24 meses entre embarazos tenían más riesgo de desarrollar una depresión posparto,(26,27) lo cual es consistente con una posible mayor alteración de los niveles de AGPI-CL Omega-3  tras varios embarazos o un tiempo insuficiente de recuperación entre ellos.

Omega-3: trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) relacionado con problemas de aprendizaje y comportamiento

Existe evidencia que los AGPI-CL Omega-3 pueden ayudar al tratamiento de problemas relacionados con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), tales como falta de atención, hiperactividad e impulsividad, aunque se requiere investigación adicional para confirmar estos hallazgos.(28)

  

Bibliografía

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