Blog

Cardiopatía coronaria y consumo de omega-3

  • expertomega3
  • 04/28/2017

Tanto las Guías del American College of Cardiology y la American Heart Association como las de otras importantes organizaciones sanitarias recomiendan patrones dietéticos que incluyen el consumo de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA) como beneficioso para la salud cardiaca. Sin embargo, respecto a los efectos de los ácidos grasos omega-3 en la cardiopatía coronaria (CHD, por sus siglas en inglés), los resultados de los estudios publicados no siempre apoyan un efecto beneficioso. Con el objetivo de esclarecer dichos efectos se llevó a cabo un metaanálisis en el cual se tuvieron en cuenta únicamente los estudios aleatorizados y controlados realizados específicamente sobre el riesgo de cardiopatía coronaria (incluyendo infarto de miocardio, muerte cardiaca súbita, muerte coronaria y angina) y publicados en Ovid/Medline, PubMed, Embase y la Cochrane Library desde el 1 de enero de 1947 hasta el 2 de noviembre de 2015.

El efecto reductor sobre los niveles de triglicéridos (TG) en sujetos con hipertrigliceridemia tras la suplementación con omega-3 está bien documentado, y los resultados del presente metaanálisis indican que la administración de EPA+DHA reduce los niveles de triglicéridos en sujetos con TG ≥ 150 mg/dl (reduciéndose así el riesgo cardiopatía coronaria), pero no cuando los niveles de triglicéridos se hallan en límites normales. De forma análoga, el riesgo de cardiopatía coronaria disminuye tras la administración de EPA+DHA en aquellos sujetos con colesterol-lipoproteínas de baja densidad (C-LDL) ≥ 130 mg/dl, pero no en aquellos con C-LDL < 130 mg/dl. Aunque algún metaanálisis anterior mostró que la administración de ácidos grasos omega-3 puede incrementar el C-LDL (particularmente en pacientes con niveles de triglicéridos muy altos), el efecto beneficioso sobre el riesgo de cardiopatía coronaria observado en este análisis en los sujetos con niveles altos de C-LDL puede reflejar la conversión del C-LDL en partículas de mayor tamaño y menos aterogénicas (proceso que ya ha sido descrito tras la administración de ácidos grasos omega-3 en varios estudios aleatorizados controlados). Estos hallazgos son relativamente consistentes con los de metaanálisis realizados en la última década, en los cuales se ha observado una reducción del 10 al 30% en el riesgo de muerte cardiaca/coronaria con el consumo de cantidades elevadas de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega-3.

Estos resultados basados en estudios aleatorizados controlados están acompañados por los hallados en estudios prospectivos de cohortes: asociaciones inversas significativas (de forma potente y consistente) entre el consumo de pescado y la mortalidad por cardiopatía coronaria. Ello debe resaltarse, a pesar de las diferencias metodológicas entre ambos tipos de estudios.

En resumen, el presente metaanálisis de resultados de estudios aleatorizados y controlados mostró una reducción significativa del riesgo de cardiopatía coronaria con la administración de EPA+DHA, con un mayor beneficio en los sujetos de alto riesgo, incluyendo en estos a aquellos con niveles elevados de TG y C-LDL. El análisis de los estudios prospectivos evidenció relaciones inversas (significativas) entre el consumo de EPA+DAH y el riesgo de cualquier evento de cardiopatía coronaria.

Dada la relevancia de la morbilidad y la mortalidad por enfermedad cardiaca, y el hecho de que una dieta inadecuada es la principal causa de cardiopatía coronaria (una dieta baja en ácidos grasos omega-3 de origen marino es un factor que contribuye a los años de vida ajustados por discapacidad por enfermedad cardiaca isquémica y tiene efectos potenciales sobre la mortalidad), debería recomendarse el consumo de EPA+DHA por su efecto beneficioso tanto para la salud cardiaca como para la salud global.

 

Bibliografía

Alexander DD, Miller PE, Van Elswyk ME et al. A Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials and Prospective Cohort Studies of Eicosapentaenoic and Docosahexaenoic Long-Chain Omega-3 Fatty Acids and Coronary Heart Disease Risk. Mayo Clinic Proceedings. 2017;92(1):15-29.

Compartir en:

CATEGORÍAS

EXPERTOS