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El DHA contrarresta el deterioro cognitivo asociado a la edad y es beneficioso en la prevención de la enfermedad de Alzheimer

  • expertomega3
  • 12/21/2012

Debido a su alta incidencia a nivel mundial, la enfermedad de Alzheimer requiere de medidas terapéuticas y preventivas. Antes de llegar a la fase final de la enfermedad existe un periodo de progresión donde es posible actuar. Los ácidos grasos omega-3 son un objetivo a explorar tanto para intervenciones preventivas como curativas. La identificación del derivado bioactivo del DHA, la neuroprotectina D1 (NPD1; 10R,17S-dihydroxy-docosa-4Z,7Z,11E,13E,15Z,19Z-hexaenoic acid) está permitiendo conocer muchas acciones mediadas por DHA.

Neuroprotectina D1

La NPD1 es el resultado de la oxigenación del DHA por la 15-liopoxigenasa-1 (15-LOX-1). En condiciones basales, sin estímulos, los fotorreceptores, las células del epitelio pigmentoso de la retina (RCE) y el cerebro muestran bajas cantidades de DHA libre (no esterificado).

El DHA libre se incorpora en los fosfolípidos de membrana y son las células RCE las que modulan la captación e incorporación del DHA a los fotorreceptores. Además, las RCE utilizan los fosfolípidos específicos DHA como precursores de la síntesis de NPD1. El NPD1 induce señales homeostáticas y de supervivencia celular en respuesta a agresiones celulares o sistémicas. El NPD1 proporciona un mecanismo específico para comprender la modulación de la neuroinflamación y la neurprotección mediada por DHA. En el cerebro de pacientes con enfermedad de Alzheimer se ha observado un déficit de NPD1 y de la enzima implicada en su formación, la 15-LOX-1.

La disminución de los niveles plasmáticos de DHA se ha asociado al deterioro cognitivo

En un estudio actual (Yurko-Mauro et al., 2010)  la suplementación con 900 mg/día de DHA durante 24 semanas mejoró las funciones de lectura y memoria en pacientes con deterioro cognitivo asociado a la edad, sustentando la noción que la suplementación con DHA tiene beneficios en la salud cognitiva durante el envejecimiento. En este sentido, el concepto actual es que los omega-3 de cadena larga de la dieta se asocian a un retraso en el deterioro cognitivo. Asimismo, un déficit de DHA está asociado con la edad, la enfermedad de Alzheimer, la hiperactividad, la esquizofrenia y las enfermedades peroxisomales.

Enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es una neurodegeneración inflamatoria asociada a los depósitos de Aβ42 (β-amiloide) en el cerebro,  compleja y multifactorial que ocurre con la edad y está caracterizada por discapacidad cognitiva.

La respuesta del sistema nervioso central a las agresiones y al inicio (y progresión) de la neurodegeneración implica la secreción de DHA y ácido araquinódico junto con la síntesis de los derivados docosanoides como la NPD1

La actividad antiamiloidogénica del NPD1 está asociada a la activación del PPARγ (Peroxisome proliferator-activated receptor gamma), que realiza una acción antiinflamatoria, antiamiloidogénica y antiapoptótoca,  y la consiguiente regulación a la baja del BACE1 (enzima que fija la beta proteína precursora de amiloide-1).

 La citoquina interleuquina (IL)-1β estimula la secreción de β-amiloides Aβ40 y Aβ42. Por el contrario, el DHA suprime la secreción de ambos péptidos con la síntesis concomitante de NPD1. Ésta, a su vez, inhibe la apoptosis inducida por Aβ42 en las células cerebrales.

La señalización neuroprotectora derivada del DHA tiene por objetivo contrarrestar los efectos proinflamatorios que dañan las células provocados por múltiples citoquinas u por péptidos amiloides que convergen en la enfermedad de Alzheimer. Los péptidos amiloides provocan estrés oxidativo e inducen la formación de citoquinas, como la IL-1β y el factor alfa de necrosis tumoral (TNF-α), que refuerzan la progresión de los episodios inflamatorios en la enfermedad de Alzheimer. Los mecanismos neuronales que generan NPD1 a partir del DHA parecen redirigir la muerte celular hacia un envejecimiento exitoso de las células cerebrales.

La importancia del DHA en el mantenimiento de la integridad celular y de la homeostasia ha sido recogido en muchos estudios que asociaban una disminución de los niveles de DHA en el cerebro al deterioro cognitivo y, específicamente, a la enfermedad de Alzheimer.

Conclusiones

Los ácidos grasos omega-3 son lípidos nutricionales cruciales que deben ingerirse con la dieta para mantener la homeostais. Son componentes clave de las biomembranas celulares requeridos para el desarrollo, y para mantener la integridad celular funcional. El miembro esencial de la familia de ácidos grasos omega-3, el DHA, es ávidamente retienido y concentrado de forma única en al sistema nervioso, particularmente en los fotoreceptores y en las membranas sinápticas. El DHA es necesario para la neuroptotección y el envejecimiento exitoso, para la memoria y otras funciones. La síntesis de NPD1, un mediador lipídico estereoselectivo derivado del DHA, esta inducido por neurotrofinas y por el estrés oxidativo. El NPD1 ejerce potentes acciones antiinflamatorias e induce supervivencia celular reduciendo la apoptosis. El DHA contrarresta el deterioro cognitivo asociado a la edad y las dietas ricas en ácidos grasos esenciales omega-3 están asociadas a un atendencia a reducir el riesgo de deterioro cognitivo.


Fuente:

  • Palacios Pelaez R, Bazan NG. Omega-3 fatty acids in alzheimer’s disease: opportunity for prevention and early intervention. En: Omega-3 Fatty Acids in Alzheimer’s Disease.

 

 

 

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