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EPA y depresión en contexto inflamatorio

  • expertomega3
  • 01/15/2016

A pesar del avance de la neurociencia, el tratamiento del trastorno depresivo mayor sigue constituyendo un reto, puesto que los actuales tratamientos farmacológicos a menudo no cubren las necesidades clínicas. Sin embargo, la medicina nutricional es una estrategia prometedora para aquellos casos en los que los tratamientos antidepresivos clásicos no son eficaces. Los ácidos grasos poliinsaturados  omega-3 poseen un amplio rango de actividad neurobiológica que contribuye a su efecto antidepresivo (demostrado en estudios controlados aleatorizados).

Se ha demostrado que bajos niveles de omega-3 se asocian con un riesgo aumentado de desarrollo de depresión inducida por el interferón (IFN)-α. Recientes estudios sobre depresión asociada con inflamación apoyan los potenciales efectos antidepresivos de los ácidos poliinsaturados omega-3 (el ácido eicosapentaenoico [EPA], más que el docosahexaenoico [DHA]). Se ha observado que los pacientes con trastorno depresivo mayor con marcadores inflamatorios incrementados, responden significativamente mejor al tratamiento con EPA. Este hallazgo puede ayudar a identificar el grupo de pacientes en los cuales el tratamiento antidepresivo con ácidos grasos poliinsaturados omega-3 será más eficaz.

El tratamiento con fármacos para el trastorno depresivo mayor en embarazadas y niños constituye un dilema clínico: incluso la FDA (Food and Drug Administration) no aprueba los fármacos psicotrópicos durante el embarazo e incluso advierte del riesgo de suicidio con los antidepresivos en niños.

Dado que los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 son bien tolerados y seguros, podrían ser una buena opción de tratamiento en las mujeres embarazadas y en niños con trastorno depresivo mayor, especialmente si se identifica previamente aquellos con depresión en el contexto de inflamación.

 

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