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Los omega-3 en la depresión

  • expertomega3
  • 11/09/2016

El trastorno depresivo mayor (MDD, por sus siglas en inglés) está asociado con alta morbilidad y mortalidad y con una sustancial reducción de la calidad de vida. En los últimos años, la incidencia al alza del trastorno depresivo mayor y el declive del consumo de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 a favor del aumento del consumo de omega-6 van paralelos.

Existen fuertes indicios de que la alteración en la composición de los ácidos grasos está implicada en la patogenia de la depresión: a pesar de que los estudios epidemiológicos no permiten concluir en cuanto a causalidad, sí que apoyan la relación entre ácidos grasos omega-3 y depresión; los pacientes con depresión tienen en general, una menor concentración de ácidos grasos omega-3 en los fosfolípidos, tanto en la membrana eritrocitaria como en plasma. Estudios post-mortem, han evidenciado alteraciones en el perfil de ácidos grasos poliinsaturados en tejido cerebral de pacientes con trastorno depresivo mayor; y diversos estudios demuestran que bajos niveles séricos de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 incrementan el riesgo de muerte por suicidio.      

Estos son los mecanismos por los cuales un incremento del ratio omega-6 / omega-3 puede estar implicado en la patogenia de la depresión:

  • Competición entre ácido linoleico (AL) y ácido alfa-linolénico (ALA) en su conversión a ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, ácido araquidónico (AA), ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA); competición entre AA y EPA/DHA por la producción de eicosanoides de diferente potencia (los derivados del AA presentan una notable actividad proinflamatoria).
  • Las modificaciones en la composición de ácidos grasos poliinsaturados en la membrana celular tienen efecto tanto en su permeabilidad como en la fluidez (que son favorecidas por los omega-3), afectándose las funciones celulares asociadas a la membrana.
  • Los ácidos grasos omega-3 pueden actuar como segundos mensajeros y modular la transcripción de genes específicos. Están implicados en la regulación genética de proteínas inflamatorias; tienen efecto inhibitorio sobre la secreción de interleucina-6 (IL-6) y el factor alfa de necrosis tumoral (TNF-α), y reducen la síntesis de novo de moléculas de adhesión leucocitaria endotelial.

Existen varios mecanismos fisiopatológicos implicados, en mayor o menor medida, en la génesis de la depresión. La explicación de cada uno de ellos se centra en:

  • Hipótesis monoaminérgica - La depresión está causada por alteraciones de los neurotransmisores neuroaminérgicos (principalmente serotonina, noradrenalina y dopamina) a nivel cerebral.
  • Citocinas proinflamatorias - Existe una significativa relación positiva entre depresión y nivel de IL-6 y TNF-α.
  • Eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA) - IL-6, TNF-α y otras citocinas proinflamatorias activan el eje HPA, lo que libera cortisol. En pacientes depresivos se observa una hiperactividad en el eje HPA (niveles elevados de factor liberador de corticotropina en hipotálamo y líquido cefalorraquídeo, junto a un elevado cortisol plasmático).
  • Disponibilidad del precursor de serotonina - El incremento en la producción de citocinas proinflamatorias y cortisol puede reducir la disponibilidad de triptófano, precursor de serotonina.

Los posibles mecanismos de acción de los ácidos grasos omega-3 en la depresión se relacionan con la inflamación en el eje HPA y la integridad de la membrana celular. 

Diversos estudios clínicos han evaluado el posible rol de los omega-3 en el tratamiento de la depresión, hallando efectos significativos en la reducción de los síntomas tras la administración de EPA (dosis de 2 g/d), la de DHA (dosis de 1 y 2 g/d) y la de una combinación de ambos (6,6 g/d). Otros estudios no han logrado mostrar una mejora significativa y se piensa que las razones de estas discrepancias pueden radicar en la ausencia de una aproximación estandarizada y la heterogeneidad de los sujetos.

Sin embargo, los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 son prometedores en el tratamiento de la depresión. Futuros estudios deberán establecer las dosis óptimas de EPA y DHA en la prevención de la depresión.

 

Bibliografía

Husted KS, Bouzinova EV. The importance of n-6/n-3 fatty acids ratio in the major depressive disorder. Medicina (Kaunas). 2016;52(3):139-47. doi: 10.1016/j.medici.2016.05.003. Epub 2016 May 30.

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