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Los omega-3 en normolipidémicos

  • expertomega3
  • 08/24/2015

Las concentraciones de triglicéridos circulantes constituyen un factor de riesgo independiente para desarrollar enfermedad cardiovascular (ECV): una elevación de 88 mg/dl en ayunas aumenta este riesgo en un 14% y un 37%, en hombres y mujeres, respectivamente. Está suficientemente establecido que los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) omega-3 reducen los triglicéridos en individuos hiperlipidémicos. Pero, ¿este efecto se mantiene en los normolipidémicos o en aquellos en el límite? Sí, el efecto ya establecido de los AGPI omega-3 de cadena larga (AGPI-CL) en hiperlipidémicos se mantiene en los sujetos con valores basales normales o rozando la hiperlipidemia, siempre y cuando la fuente sea marina (frente a los vegetales) y los AGPI sean de cadena larga (AGPI-CL), fundamentalmente ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA).

En los últimos cinco años, la European Food Safety Authority(EFSA), the American Heart Association (AHA) y la Food Standards - Australia and New Zealand (FSANZ) han reconocido a los AGPIomega-3 como medida preventiva frente a la ECV, fundamentalmente por su efecto reductor de factores de riesgo, incluidos los niveles de triglicéridos. En 2010, la EFSA estableció la recomendación de 2 g de EPA/DHA diarios para mantener las concentraciones de triglicéridos deseables, mientras que desde 2011 la AHA considera que dosis diarias de 2-4 g de EPA+DHA se traducen en una reducción del 25 al 30% en los niveles séricos de triglicéridos. Pero estas recomendaciones siempre se han dirigido a los sujetos hiperlipidémicos (y basado en estudios con ellos, exclusivamente). Sin embargo, una revisión sistemática posterior revela que individuos con valores borderline de triglicéridos experimentan reducciones del 20% al consumir 4 g/día de EPA y/o DHA, y esta reducción ocurre de una forma dependiente de la dosis.

Los efectos beneficiosos del EPA y el DHA, ya conocidos en sujetos hiperlipidémicos, se extienden a aquellos con valores limítrofes. Los ácidos grasos omega-3 pueden desempeñar un papel importante en el mantenimiento de la salud cardiovascular, pero también en la prevención de la enfermedad cardiovascular: una reducción del 9-26% de los triglicéridos se ha demostrado en estudios en los que se consumió ≥4 g/día de omega-3 de origen marino o alimentos enriquecidos con EPA/DHA, mientras que se ha observado una reducción del 4-51% en estudios en los que se consumió 1-5 g/día de EPA y/o DHA en suplementos, refiriéndose la primera cifra a normolipidémicos y la segunda a hiperlipidémicos.

El consumo de AGPI-CL de origen marino no sólo es extremadamente útil en el tratamiento de la dislipidemia, sino que también resulta beneficioso en los no hiperlipidémicos, como medida preventiva de esta condición y, por ende, de reducción de riesgo cardiovascular.

 

Bibliografía:

Leslie MA, Cohen DJ, Liddle DM et al. A review of the effect of omega-3 polyunsaturated fatty acids on blood triacylglycerol levels in normolipidemic and borderline hyperlipidemic individuals. Lipids Health Dis. 2015 Jun 6;14(1):53. [Epub ahead of print]

 

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