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Los omega-3 y la reducción de los daños neuronales secundarios a traumatismo cerebral

  • expertomega3
  • 08/28/2014

En EE. UU., aproximadamente 1,4 millones de personas sufren cada año un traumatismo cerebral. De ellas, alrededor de 50.000 mueren por esta causa y cerca de 100.000 quedan con alguna discapacidad permanente. El 50% de las lesiones cerebrales traumáticas (TBI) son causadas por accidentes de tránsito (relacionados con automóviles, motocicletas, bicicletas y peatones). En personas menores de 75 años, este tipo de accidente es la principal causa de traumatismo cerebral, mientras que en personas de 75 años y mayores, las caídas son la principal causa. En EE. UU., cerca del 20% de los traumatismos cerebrales se relaciona con la violencia (asaltos con armas de fuego y abuso infantil) y alrededor del 3% se debe a lesiones deportivas. La mitad de las lesiones cerebrales traumáticas tienen que ver con el abuso de alcohol. Estas cifras dan una idea de la magnitud del problema.

El traumatismo cerebral (o lesión cerebral adquirida), caracterizado en términos generales por daño tisular y desequilibrio del flujo sanguíneo y metabolismo cerebral (aunque causa, localización y gravedad diferencian sus consecuencias), conlleva un riesgo de muerte que varía desde el 1% en los casos leves hasta un 30 % a 50% en los casos graves.

Estudios experimentales han confirmado que la suplementación dietética con ácidos grasos poliinsaturados omega-3podría reducir el estrés oxidativo del tejido cerebral a raíz de un traumatismo cerebral y normalizar las concentraciones de factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), restaurando la supervivencia de neuronas y células gliales, y mejorando la transmisión sináptica. Los procesos desencadenados por una TBI pueden causar graves lesiones neuronales (y el consiguiente perjuicio en memoria, aprendizaje y coordinación motora), usualmente asociados con metabolismo irregular de los fosfolípidos de membrana neuronal, cuyos principales constituyentes son los ácidos grasos poliinsaturados omega-3. La suplementación con ácidos grasos omega-3 podría reducir dicha irregularidad; también podría mejorar la expresión genética, la liberación de neurotransmisores (niveles estriatales de dopamina incluidos) y la restauración de la actividad sináptica, además de tener efecto antiinflamatorio (regulan los niveles de citocinas y tienen un fuerte potencial antioxidante).

 

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