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Omega-3, diabetes gestacional y macrosomía

  • expertomega3
  • 06/30/2015

La macrosomía, que afecta hasta el 10% de los partos, es una de las posibles consecuencias de la diabetes gestacional. Este término se utiliza para describir a los recién nacidos mucho mayores que la media (más de 4.000 g), independientemente de su edad gestacional. La macrosomía fetal puede complicar el parto vaginal (produciendo lesiones en madre e hijo durante el nacimiento y una mayor probabilidad de parto por cesárea). Además, la obesidad en la edad adulta puede ser resultado de macrosomía al nacimiento.

Estudios en animales han demostrado que la suplementación con ácidos grasos poliinsaturados omega-3 contribuye al mantenimiento del sistema de defensa inmunitario en la diabetes durante el embarazo, protegiendo contra estos problemas. Los autores de la presente publicación han observado que del 62% al 75% de los ratones nacidos de madres con diabetes gestacional inducida exhibían macrosomía al nacer, eran hiperglucémicos y mantenían un aumento acelerado de peso (en comparación con controles) que los convertía en adultos obesos. Sin embargo, añadir ácidos grasos omega-3 a la dieta de las madres reducía entre un 16% y un 25% la tasa de macrosomía.


La diabetes gestacional y la macrosomía están asociadas a varios trastornos metabólicos que implican al metabolismo lipídico, y un status antioxidante y un sistema inmunitario alterados. La inclusión de omega-3 en la dieta no sólo reduce la alta tasa de macrosomía vinculada a la diabetes gestacional, sino que también tiene un efecto hipolipemiante en ambas patologías. Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 también contribuyen a la protección contra el estrés oxidativo durante la diabetes gestacional y la obesidad en la edad adulta resultante de la macrosomía, y restablece el sistema de defensa inmunitario, alterado por la diabetes.

La European Association of Perinatal Medicine recomienda que las mujeres embarazadas y las lactantes consuman diariamente al menos 200 mg de DHA (siendo segura la ingesta de hasta 1 g/día de DHA o 2,7 g/día AGPI omega-3 de cadena larga), mientras que la American Pregnancy Association recomienda que el consumo diario sea al menos de 300 mg. Por último, el Institute of Medicine Food and Nutritional Board considera que los mínimos, para el total de AGPI omega-3, son los siguientes: 1,3 g/día para las lactantes y 1,4 g/día para las mujeres embarazadas.
 
 

Bibliografía:

 

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