Revisión de estudios

Cada vez es más evidente que el EPA y el DHA tienen efectos diferentes

  • 03/16/2018

Entre los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) están el colesterol elevado, las altas concentraciones de lipoproteínas de baja densidad (c-LDL) y triglicéridos (TG), las concentraciones reducidas de lipoproteínas de alta densidad (c-HDL), tamaño de las partículas de LDL pequeño, presión arterial alta, actividad plaquetaria aumentada, marcadores inflamatorios elevados, resistencia a la insulina y estrés oxidativo elevado.

Parece existir una relación inversa dosis-respuesta entre el consumo de aceite de pescado y el riesgo de mortalidad CV. Se considera que los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (AGPI n-3) eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA), componentes del aceite de pescado, son la causa de este efecto beneficioso. La mayoría de los estudios clínicos se han realizado con la administración concomitante de EPA y DHA, sin embargo, existe un interés creciente en conocer sus efectos diferenciales sobre los factores de riesgo cardiometabólicos.

Una revisión sistemática de lo publicado al respecto hasta mayo de 2017, en la que se seleccionaron seis estudios aleatorizados y controlados que emplearon dosis de EPA o DHA > 2 g/día y una pureza ≥ 90% (con un total de participantes de 527), llegó a las siguientes conclusiones: tanto el EPA como el DHA redujeron la concentración de TG, pero el efecto del DHA fue mayor; ni EPA ni DHA cambiaron los niveles de colesterol total, pero el DHA aumentó la concentración de c-HDL, la de c-LDL y el tamaño de las partículas de LDL; ambos AG inhibieron la actividad plaquetaria, pero el DHA mejoró la función vascular y redujo la frecuencia cardiaca y la presión arterial en mayor medida que el EPA; ambos disminuyeron el estrés oxidativo.

Cada vez es más evidente que el EPA y el DHA tienen efectos diferentes.

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