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Efecto antiinflamatorio de los omega-3 en los pacientes hemodializados

  • 06/08/2018

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la enfermedad renal terminal (ERT) como la que hace necesaria terapias de reemplazo renal (TRR, diálisis o trasplante de riñón) para salvaguardar la vida. Con los datos disponibles en 2008, la OMS estimó que, mundialmente, más de 1,4 millones de personas precisaban TRR en un año y que dicha incidencia aumentaría un 8% anualmente.

En el 2015, más de 2 millones de personas recibían TRR en el mundo, pero se estima que esta cifra solo constituye el 10% de las que lo necesitaban para vivir. La enfermedad renal crónica (ERC) se considera una crisis sanitaria mundial.

Por otra parte, los pacientes en hemodiálisis (HD) tienen una tasa de mortalidad de tres a cuatro veces más alta que su grupo de referencia sin ERC y la enfermedad cardiovascular (CV) es la principal causa. La inflamación crónica sistémica de bajo grado (importante factor patogénico en la aterosclerosis) se informa en el 30-50% de estos pacientes, en particular, en ellos los niveles aumentados de marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (PCR) y la interleucina (IL) 6 son predictores de mortalidad CV y global. Además, la inflamación contribuye al desarrollo de comorbilidades como el desgaste proteico energético, la calcificación vascular, trastornos endocrinos y depresión, que afectan a la calidad de vida de los hemodializados. La ERC tiene un efecto muy negativo en la calidad de vida, debido a estas comorbilidades y a las limitaciones en la vida cotidiana que experimentan estos pacientes.

La inflamación que experimentan los pacientes en HD puede ser desencadenada por factores exógenos y endógenos. El procedimiento de HD, en sí mismo, puede ser causa de inflamación: infecciones en el punto/vía de acceso, membrana de diálisis bioincompatible, el dializado, la exposición a endotoxinas, etc. Entre los factores endógenos se encuentran la sobrecarga de líquidos, las infecciones persistentes, la enfermedad periodontal (se ha publicado que el 63% de los pacientes en HD la tienen), el aumento del estrés oxidativo y alteraciones en la microbiota intestinal cuyos efectos alcanzan el torrente sanguíneo.

Así pues, se considera que el tratamiento de la inflamación podría mejorar los resultados en los hemodializados. Los fármacos con potencial respecto a este objetivo incluyen las estatinas, los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, los bloqueantes de los receptores de angiotensina y los tratamientos anticitocinas. Desde una perspectiva no farmacológica, también existe un creciente interés en los componentes de la dieta con propiedades moduladoras inmunitarias, que puedan reducir los niveles de marcadores de inflamación como la PCR, la IL-6 y el factor de necrosis tumoral -α (TNF-α). A este respecto, un grupo internacional de investigadores (Malasia, Estados Unidos e Italia) han realizado una revisión sistemática de los estudios controlados y aleatorizados publicados y realizados en pacientes en HD en quienes se realizó alguna intervención nutricional (alimentos ricos en polifenoles, ácidos grasos [AG] omega-3, antioxidantes, vitamina D, fibra o probióticos) durante un mínimo de cuatro semanas, con el objetivo de evaluar los efectos de dichas intervenciones sobre los marcadores de inflamación.

Dos revisiones sistemáticas anteriores que evaluaban el potencial de los AG omega-3 con el mismo objetivo concluyeron: 1) que la asociación de ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA) podría reducir los niveles de PCR, pero no los de IL-6 y TNF-α; y 2) la suplementación con EPA, DHA y ácido α-linoleico (ALA) reduce los niveles de PCR en una población mixta de pacientes en HD, en diálisis peritoneal y en estadio 5 de ERC no dializados.

Los resultados de los autores del presente estudio indican que tanto los AG omega-3 (ALA, EPA y DHA) como la vitamina E, por sí solos, son significativamente eficaces en la reducción de la PCR en los pacientes en HD, mientras que la evidencia disponible no permite afirmar lo mismo con el resto de las intervenciones nutricionales (polifenoles, antioxidantes, fibra o probióticos).

 

Khor BH, Narayanan SS, Sahathevan S, Gafor AHA, Daud ZAM, Khosla P, et al. Efficacy of Nutritional Interventions on Inflammatory Markers in Haemodialysis Patients: A Systematic Review and Limited Meta-Analysis. Nutrients. 2018 Mar 23;10(4).

http://www.mdpi.com/2072-6643/10/4/397

Heidari B. C-reactive protein and other markers of inflammation in hemodialysis patients. Caspian J Intern Med. 2013; 4(1):611-6.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3762236/

National Kidney Foundation. Global facts: about kidney disease. March, 2015.

https://www.kidney.org/kidneydisease/global-facts-about-kidney-disease

World Health Organization. How can we achieve global equity in provision of renal replacement therapy? Bulletin of the World Health Organization. 2008;86(3):161-240.

http://www.who.int/bulletin/volumes/86/3/07-041715/en/

 

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