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El peso y el IMC influyen en la respuesta a la suplementación con AGPI omega-3

  • 10/02/2017

Los datos de estudios observacionales y experimentales indican que el consumo de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (AGPI n-3) es beneficioso para la salud cardiovascular de los niños de entre 8 y 15 años (disminuyen la presión sanguínea sistólica e incrementan las lipoproteínas de alta densidad [HDL]), y datos de estudios aleatorizados y controlados apoyan también su efecto positivo en la reducción de los síntomas depresivos y maniacos en niños de entre 6 y 17 años.

Las recomendaciones de ingesta de AGPI n-3 en niños se basan principalmente en la edad. El incremento de la dosis con la edad refleja los mayores requerimientos corporales debidos al cambio en el peso; entre los 2 y los 8 años, el peso de los niños aumenta en aproximadamente un 138% y en un 141% en las niñas, con un incremento adicional de aproximadamente un 110% y un 84% en niños y niñas, respectivamente, entre los 9 y los 18 años. Sin embargo, la variabilidad interindividual en el peso a estas edades es muy amplia y, además, hay datos que indican que el índice de masa corporal (IMC) es mejor predictor de la respuesta a la suplementación dietética con AGPI n-3 que el peso, lo que sugiere que las recomendaciones deberían basarse fundamentalmente en IMC.

Con estas premisas, un ensayo controlado, aleatorizado y doble ciego ha estudiado recientemente los efectos del peso corporal y el IMC en las concentraciones de AGPI n-3 en niños de 7 a 14 con diagnóstico de trastorno del ánimo años tras la suplementación diaria con 2.000 mg de AGPI n-3 (1.400 mg de EPA, 200 mg de DHA y 400 mg de otros AGPI) o placebo durante 12 meses.

En el grupo suplementado con AGPI, un mayor peso corporal y un percentil de IMC más alto al inicio del estudio fueron predictores de concentraciones plasmáticas significativamente menores, tanto de EPA como de DHA, al final del periodo de intervención. Es de destacar que no existían diferencias en los niveles plasmáticos de AGPI iniciales relacionadas ni con peso ni con IMC en el inicio del estudio; por lo tanto, las diferencias finales encontradas no se deben a diferencias ya existentes previamente a la suplementación. También, que la influencia del peso en el grado de incremento de las concentraciones de AGPI n-3 tras suplementación ya se habían observado en estudios con adultos.

En el grupo placebo no se observaron cambios significativos en las concentraciones de AG plasmáticos.

Existe una correlación lineal entre las concentraciones plasmáticas de AGPI y tanto el peso como el percentil del IMC. Pero dado esta relación no discrimina respecto a la categoría del IMC “sobrepeso u obeso”, debería considerarse la dosis de suplementación en relación con el peso, preferiblemente que respecto a la edad o, incluso, el IMC. 

Bibliografía: 

Christian LM, Young AS, Mitchell AM et al. Body weight affects ω-3 polyunsaturated fatty acid (PUFA) accumulation in youth following supplementation in post-hoc analyses of a randomized controlled trial. PLoS One. 2017 Apr 5;12(4):e0173087 pii: 

http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0173087

 

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