Revisión de estudios

Los AGPI-CL omega-3 parecen ser especialmente beneficiosos en la tumorogénesis de las glándulas mamarias en determinadas etapas de su desarrollo

  • 07/17/2018

Se estima que hasta el 35% de los casos de cáncer de mama pueden prevenirse mediante la dieta y la modificación del estilo de vida. Las causas del cáncer de mama son bien conocidas; y también se sabe de la asociación de factores antropométricos, la dieta y otros, en determinadas etapas de la vida, con el riesgo de desarrollarlo (por ejemplo: 4 kg o más al nacer, altura, nivel de obesidad, inicio temprano de la pubertad, etc.). Parece que hay periodos de desarrollo críticos que modifican el riesgo de cáncer de mama (lo que ha sido refrendado por estudios experimentales) y que el entorno, incluida la dieta, también influyen en dicho riesgo (así lo indican estudios epidemiológicos).

La ramificación de las glándulas mamarias se desarrolla durante casi toda la vida: a un ritmo lento durante la infancia, hasta el inicio de la pubertad, cuando se acelera rápidamente; luego el ritmo se reduce, pero la ramificación continúa durante los años reproductivos, hasta alrededor de los 35 años o con un embarazo. Durante el embarazo, las unidades del final de cada rama ductal experimentan una diferenciación (preparándose para la lactancia); estas estructuras, que son muy proliferativas, se han identificado como sitio de iniciación de tumorogénesis. Los modelos múridos se utilizan a menudo para estudiar las glándulas mamarias, porque el desarrollo de estas es comparable en humanos y roedores; la investigación sobre la carcinogénesis mamaria avanza empleando estos modelos.

La evidencia indica que el momento de exposición a las grasas dietéticas es un factor importante en la modulación del cáncer: en el útero, prepubertad/pubertad, embarazo y lactancia.   

En términos generales, diferentes tipos de AG tienen diferentes efectos en el cáncer de mama: en estudios con células de cultivo se ha hallado que los ácidos grasos saturados, los monoinsaturados (con la excepción del ácido oleico) y los AGPI n-6 promueven el crecimiento celular en el cáncer de mama, mientras que los AGPI n-3 lo inhiben. Los estudios con modelo animal también indican que los AGPI n-3 pueden proteger frente a la tumorogénesis mamaria, mientras que los estudios en humanos difieren en sus conclusiones. Los realizados en poblaciones asiáticas (donde el consumo de AGPI n-3 es alto) apoyan el efecto protector de los n-3, pero los llevados a cabo en Occidente no siempre lo hacen. Es posible que las razones de estas disparidades radiquen mayoritariamente en sesgos metodológicos (en la recogida de información, específicamente, pero también porque no se hayan tenido en cuenta factores de confusión), pero también en el tipo de AGPI n-3 incluido en el estudio (de cadena corta o larga).

Aun así, globalmente, puede afirmarse que los AGPI n-3 tienen prometedores efectos protectores frente al cáncer cuando se introducen tempranamente. Y futuras investigaciones en humanos, que tengan en cuenta las distintas etapas en el desarrollo de las glándulas mamarias, proporcionarán más información al respecto.

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