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Los AGPI n-3 en la prevención y tratamiento de la demencia vascular

  • 08/08/2018

La demencia vascular es una entidad que se observa comúnmente en los ámbitos clínicos, en particular después del ictus, se presenta a menudo en el anciano y representa una causa importante de pérdida funcional e institucionalización. Constituye una entidad con expresiones clínicas heterogéneas debidas a un sustrato patogénico-estructural multifactorial entre las cuales destaca el deterioro cognitivo-conductual, que puede ser causado por diversas lesiones cerebrales isquémicas y/o hemorrágicas. El ejemplo típico es la demencia producida por una serie de infartos debido a la oclusión de vasos de calibre mayor (demencia multiinfarto clásica) o por la enfermedad de los vasos pequeños con múltiples infartos lacunares (estado lagunar) e isquemia crónica de la sustancia blanca.

Asimismo, la demencia puede resultar de un infarto (o hemorragia) único que lesiona un área cerebral cortical o subcortical de importancia estratégica para las funciones cognitivas (por ejemplo, giro angular del hemisferio dominante, tálamo anterior). Los microinfartos cerebrales, de alta prevalencia en los ancianos, tienen efectos significativos en el desarrollo de los trastornos neurológicos geriátricos, incluyendo la demencia vascular y la enfermedad de Alzheimer. Un microinfarto cerebral se define como una oclusión vascular microscópica (de tamaño <1 mm). En estudios post mortem y mediante técnicas de neuroimagen, los microinfartos cerebrales se detectan frecuentemente en el cerebro de pacientes con deterioro cognitivo leve, demencia vascular, enfermedad de Alzheimer y depresión. Aunque la patogénesis de los microinfartos cerebrales no está claramente establecida, se ha propuesto que la neuroinflamación, el estrés oxidativo y la apoptosis podrían ser los principales factores desencadenantes; pero se conoce poco acerca de los mecanismos fisiopatológicos que subyacen a la evolución de los microinfartos y sus efectos causales en sus manifestaciones neuropsiquiátricas.

En las últimas décadas, numerosos estudios epidemiológicos y clínicos han mostrado que aumentar la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados omega 3 (AGPI n-3), particularmente de ácidos eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA), se relaciona con menor riesgo de trastornos cognitivos o tiene efecto terapéutico sobre estos. Además, el aumento del consumo de AGPI n-3 ha mejorado significativamente los resultados histológicos, neurológicos y conductuales en modelos de ictus isquémico focal, por medio de la modulación de las respuestas inflamatorias, antioxidativas, neurotróficas y antiapoptósicas.

Con el objetivo de averiguar si los AGPI n-3 pueden atenuar los microinfartos y mejorar el daño cognitivo asociado a ellos, recientemente se ha realizado un estudio experimental (en el cual han colaborado diversas instituciones en China) que empleó un “modelo de microinfarto cortical único” y un “modelo de múltiples microinfartos difusos” en ratones transgénicos Fat-1 (con un gen Fat1 que convierte los AGPI n-6 en AGPI n-3, lo que conduce a la abundancia de AGPI n-3 y a una alta ratio AGPI n-3/AGPI n-6 en los tejidos). En el primer modelo, se ocluyó una arteriola penetrante mediante ablación con láser, y en el segundo, se inyectaron cristales de colesterol en la arteria carótida interna.

En el “modelo de microinfarto cortical único”, la intervención produjo un microinfarto cortical, que se manifestó con pérdida neuronal y ocupación de células gliales activadas en el núcleo isquémico. Tanto los AGPI n-3 endógenos como los administrados exógenamente mediante la dieta inhibieron significativamente la activación de proteinacinasas 1 de serina/treonina de interacción con receptor y las proteínas asociadas a la apoptosis que se producen por esta vía, mitigaron la apoptosis celular y, anatómicamente, redujeron el tamaño del microinfarto.

En el “modelo de múltiples microinfartos difusos”, los AGPI n-3 atenuaron significativamente la apoptosis celular y el volumen del área lesionada, y mejoraron los déficits funcionales (redujeron la ansiedad espontánea, aumentaron la curiosidad por los objetos nuevos y mejoraron el aprendizaje “basado en el hipocampo” y la memoria a corto plazo).

Estos resultados demuestran que aumentar los niveles de AGPI n-3 en el cerebro es eficaz en la reducción de las consecuencias de los microinfartos y en la mejora de los déficits funcionales, lo que respalda el empleo de los AGPI n-3 en la prevención y tratamiento de los trastornos neurológicos geriátricos, incluyendo la demencia vascular.

 

Bibliografía:

Luo C, Ren H, Yao X, Shi Z, Liang F, Kang JX, et al. Enriched Brain Omega-3 Polyunsaturated Fatty Acids Confer Neuroprotection against Microinfarction. EBioMedicine. 2018 Jun 4. [Epub ahead of print] https://www.ebiomedicine.com/article/S2352-3964(18)30193-2/fulltext

Rodríguez García PL, Rodríguez García D. Diagnóstico del deterioro cognitivo vascular y sus principales categorías. Neurología. 2015;30(4):223-39. http://www.elsevier.es/es-revista-neurologia-295-articulo-diagnostico-del-deterioro-cognitivo-vascular-S0213485312000151

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