Blog

Los ácidos grasos poliinsaturados en el cáncer de mama

  • 04/06/2018

Mundialmente, el cáncer de mama constituye una de las formas más comunes de cáncer en la mujer y en la última década se ha observado un incremento de casos diagnosticados de nuevo. En 2015 se diagnosticaron aproximadamente 1,6 millones de casos nuevos de cáncer de mama en mujeres de todo el mundo. Parece que la incidencia de este tipo de cáncer es más alta en los países industrializados. Según el National Institute of Statistics de EE.UU.m el 90% de las mujeres son diagnosticadas cuando la enfermedad está ya avanzada, lo que reduce de forma importante las probabilidades de supervivencia, así como su calidad de vida. La incidencia del cáncer de mama ha aumentado como consecuencia de la exposición a diversos agentes ambientales: exposición a tóxicos, radiación y carcinógenos, pero las alteraciones epigenéticas y genéticas también pueden ocurrir debido a una dieta no desequilibrada. El desarrollo y progresión del cáncer mamario están directamente influenciados por los hábitos dietéticos y la exposición ambiental.

En las dietas del mundo occidental predominan los alimentos procesados y los aceites vegetales con altas cantidades de ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) omega-6 y bajas de AGPI omega-3, lo que ha alterado notablemente la proporción de estos AG desde la que consumían nuestros ancestros (se estima que la ratio ha variado desde 2:1 hasta 10:1). Y esto ha conllevado la aparición de trastornos. Por ejemplo, la dieta occidental se asocia al cáncer de mama negativo para receptores de estrógenos en mujeres más altas de 160 cm, y al comparar tejido mamario normal con tejido neoplásico, se ha observado que este último tiene mayores concentraciones de AGPI omega-6.

Estudios in vitro e in vivo con modelos animales han demostrado el efecto supresor del tumor de los ácidos eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA). Se sabe que los AGPI desempeñan un papel importante en los procesos celulares y moleculares, pero el mecanismo por el cual los omega-3 ejercen sus acciones anticancerígenas no está completamente elucidado; como tampoco lo está el que subyace al efecto carcinogénico de los omega-6.

Los factores dietéticos están reconocidos como influyentes en la activación de eventos carcinogénicos y en la progresión de la enfermedad y se sabe de su conexión directa con la prevención del cáncer de mama. Los AGPI omega-3 inhiben de forma diferencial el desarrollo del tumor mamario modificando la morfología de las membranas celulares e influyendo en la señalización, la expresión génica y la apoptosis. La observación de los mecanismos moleculares implicados sugiere que, bajo supervisión médica, los suplementos dietéticos deberían administrarse en combinación con los fármacos antineoplásicos.

La mayoría de los estudios recomiendan que las pacientes sigan una dieta rica en AGPI omega-3 y reduzcan el consumo de omega-6. Y la modificación de los hábitos dietéticos, particularmente en lo tocante a las grasas consumidas, podría emplearse como una estrategia de prevención del cáncer de mama.

 

Bibliografía:

Zanoaga O Jurj A, Raduly L, et al. Implications of dietary ω-3 and ω-6 polyunsaturated fatty acids in breast cancer. Exp Ther Med. 2018;15(2):1167-76. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5776638/

 

Compartir en:

CATEGORÍAS

EXPERTOS