Revisión de estudios

Los omega-3 en la osteoartritis

  • 06/28/2018

Mundialmente, la osteoartritis (OA) es la forma de artritis más prevalente y la causa de discapacidad que aumenta más rápidamente; un 18% de las mujeres y un 9,6% de los hombres mayores de 60 años padecen OA sintomática y una cuarta parte de ellos presentan dificultades para realizar las actividades cotidianas. Se estima que en el 2050, 130 millones de personas estarán afectadas por la OA. La patología de la OA es multifactorial e implica el remodelamiento del hueso subcondral, la inflamación sinovial y la pérdida de cartílago articular. Las citocinas inflamatorias guían las vías catabólicas y perpetúan la progresión de la enfermedad. La obesidad es un factor de riesgo de OA, en parte debido al estado inflamatorio que comporta, y es modificable. Recientemente, se ha indicado que la obesidad, la diabetes y el síndrome metabólico pueden influenciar directamente el desarrollo de OA.

El tratamiento de la OA es mayoritariamente sintomático o consiste en el reemplazo de la articulación si la disfunción de esta lo requiere. Actualmente, el objetivo es implicar a los pacientes con OA en su propio tratamiento y, puesto que la dieta es un factor que puede afectar a su condición, se investigan los efectos de diferentes factores dietéticos.

En la matriz y los condrocitos del cartílago articular se alamcenan lípidos, que pueden contribuir a la inflamación, la degradación del cartílago y el deterioro de la estructura condrocítica. En la OA, las articulaciones acumulan altas concentraciones de ácidos grasos (AG) omega-6, y en los individuos con OA en la rodilla existe una relación positiva entre el ácido araquidónico y la sinovitis, pero una relación inversa entre los AG omega-3 totales y el ácido docosahexaenoico (DHA) plasmáticos y la pérdida de cartílago. Dado que la dieta tiene consecuencias en los niveles sistémicos lipídicos, es posible que la manipulación dietética influya en la composición del cartílago articular y el daño estructural en la rodilla OA (como ha sido observado en un gran estudio prospectivo).

El aceite de pescado ha mostrado eficacia en la reducción del dolor en la artritis reumatoide y, aunque los resultados de los estudios realizados hasta la fecha no siempre son consistentes, debido en parte a deficiencias metodológicas en los estudios con suplementación, la evidencia parece sostener que incrementar el consumo de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga (AGPI-CL n-3) puede mejorar el dolor y la función en los pacientes con osteoartritis (OA).

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