Revisión de estudios

Los omega-3 pueden ayudar a los genes a modular la inflamación

  • 11/17/2017

La nutrigenómica estudia las interacciones entre los genes y sus productos funcionales con los nutrientes y su relación con el desarrollo de algunas enfermedades. Un concepto básico de esta disciplina es que la progresión desde un fenotipo sano a un fenotipo de disfunción crónica puede explicarse por cambios en la expresión genética o por diferencias en las actividades de proteínas y enzimas, y que los componentes de la dieta directa o indirectamente regulan la expresión de la información genética, puesto que: 1) hay acciones de los componentes de la dieta sobre el genoma humano que directa o indirectamente pueden alterar la expresión o estructura de los genes, 2) en algunos individuos y bajo ciertas circunstancias, la dieta puede ser un factor de riesgo de una enfermedad, 3) algunos genes regulados por la dieta pueden desempeñar un papel en el inicio, incidencia, progresión, y/o gravedad de las enfermedades crónicas, 4) el grado en el cual la dieta influye sobre la salud-enfermedad puede depender de la constitución genética individual y 5) cualquier intervención dietética basada en el conocimiento de las necesidades nutricionales, el estado nutricional, y el genotipo será útil para prevenir, mitigar, o curar las enfermedades crónicas.

Actualmente, se sabe que los ácidos grasos omega-2 (AG n-3), especialmente los de cadena larga:

- No son únicamente una fuente de energía, sino que actúan como reguladores metabólicos.

- Modulan la transducción de la señal a través de las membranas celulares. Influyen en la permeabilidad, las funciones de transporte y la formación de canales iónicos de la membrana, así como en las funciones de enzimas asociadas a la membrana, de los receptores que controlan la degradación de metabolitos y en las señales inter e intracelulares.

- Controlan la expresión de factores de transcripción primordiales (NF-κB [nuclear factor-kappa B], SREBP [sterol regulatory element-binding protein], PPAR [peroxisome proliferator-activated receptors] y ChREBP [carbohydrate response element-binding protein], por ejemplo) que regulan la transcripción de genes que codifican proteínas implicadas en el metabolismo de lípidos y carbohidratos, y en procesos de termogénesis e inflamatorios.

Estas funciones de control de mecanismos moleculares clave están relacionadas con los efectos beneficiosos de los AG n-3 y de sus metabolitos en la patogénesis de diversas enfermedades, así como con su función como nutrientes con acción protectora o de evitación o de retraso del desarrollo de dichas enfermedades. 

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