Revisión de estudios

Potenciales efectos beneficiosos de los ácidos grasos omega-3 en la enfermedad de Alzheimer

  • 12/05/2018

Actualmente, en 2018, hay 50 millones de personas en todo el mundo afectadas por demencia (aproximadamente dos tercios tienen enfermedad de Alzheimer, el resto se distribuye entre demencia vascular, mixta de cuerpos de Lewy y degeneración frontotemporal) y se estima que en 2050 esta cifra habrá aumentado hasta 152 millones, es decir, tantas personas con células cerebrales dañadas de forma irreversible como la población de Rusia o Bangladesh. Alguien desarrolla demencia en el mundo cada 3,2 segundos. En Estados Unidos, la mortalidad causada por la enfermedad de Alzheimer ya es mayor a la que producen el cáncer de mama y el de próstata juntos. Y es de destacar que, aunque la demencia afecta principalmente a ancianos, crece preocupantemente el número de de casos que empiezan antes de los 65 años.

Sin embargo, y aunque se ha avanzado mucho en la investigación, si se realiza una búsqueda en PubMed hay aproximadamente 3 millones de artículos sobre el cáncer, mientras que sobre demencia y neurodegeneración la búsqueda ofrece 250.000 resultados (en cifras aproximadas). Aún queda mucho camino por recorrer.

En cuanto al tratamiento, desde 1998 (hace 20 años) se han probado más de 100 fármacos, pero solo 4 se han autorizado para su uso; fármacos que ayudan en algunos síntomas, en algunas personas (no todas), pero no curan. Por ello existe gran interés en el estudio de posibles tratamientos que, cuando menos, enlentezcan o aminoren los devastadores efectos de la demencia. Entre ellos, los ácidos grasos omega-3 están siendo ampliamente estudiados en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.

Los ácidos grasos omega-3 son componentes esenciales de las membranas neuronales y participan en el desarrollo de la inteligencia, el sistema nervioso y la visión, así como en el metabolismo de los neurotransmisores; están implicados (como otros ácidos grasos insaturados) en la regulación de la migración celular, la apoptosis del tejido nervioso y las transmisiones sinápticas colinérgicas, catecolaminérgicas y serotoninérgicas; además, al reaccionar con los aldehídos protegen las proteínas celulares. Todo ello indica que tienen potencial protector frente a las consecuencias de la demencia.

Wang, et al. (2018) han investigado sus efectos in vitro en células endoteliales microvasculares procedentes de ratones tratadas con rotenona (un insecticida de origen vegetal que se utiliza para inducir modelos experimentales de enfermedad de Alzheimer y de Parkinson). En su estudio in vitro han observado que tratar con ácidos grasos omega-3 las células endoteliales cerebrales tiene efectos protectores en estas: reducción de la peroxidación lipídica y de especies reactivas al oxígeno, así como del número de células apoptósicas; y aumento de catalasa, glutatión peroxidasa y superóxido dismutasa. Esto es importante, ya que el acelerado daño oxidativo es un factor crítico en la enfermedad de Alzheimer, así como también el aumento anormal de peroxidación lipídica y de estrés oxidativo.

Estos resultados están en la línea de otros publicados con anterioridad y muestran el potencial de los ácidos grasos omega-3 como agentes terapéuticos en la enfermedad de Alzheimer.

Wang L, Fan H, He J, Wang L, Tian Z, Wang C. Protective effects of omega-3 fatty acids against Alzheimer's disease in rat brain endothelial cells. Brain Behav. 2018 Oct 8:e01037. doi: 10.1002/brb3.1037. [Epub ahead of print]

https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/brb3.1037

Dementia statistics [Internet]. Alzheimer's Disease International [fecha de consulta: noviembre de 2018]. Disponible en: https://www.alz.co.uk/research/statistics

World Alzheimer Report 2018. The state of the art of dementia research: New frontiers [Internet]. Alzheimer's Disease International [fecha de publicación: septiembre de 2018]. Disponible en: https://www.alz.co.uk/research/WorldAlzheimerReport2018.pdf?2

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