Revisión de estudios

Ácidos grasos omega-3 y composición de la leche materna en mujeres obesas

  • 03/21/2016

La American Academy of Pediatrics recomienda la alimentación exclusiva con leche materna durante los primeros seis meses de vida y continuar con lactancia materna durante al menos 12 meses.

La lactancia materna es lo mejor tanto para los niños como para las madres: puede proteger al niño frente a infecciones y reduce la posibilidad de problemas de salud posteriores (incluidos problemas crónicos como la diabetes, la obesidad y el asma); y en las madres ayuda a contraerse al útero, a que el sangrado posparto cese más rápidamente, y puede reducir el riesgo de cáncer de mama y ovario. La leche materna es la mejor fuente de nutrición para el recién nacido, sus componentes (proteínas, grasas, carbohidratos, calcio, hierro y vitaminas) se digieren mejor que con una fórmula infantil o con leche de vaca. Además, algunas grasas de la leche humana son esenciales para la salud del bebé (son necesarias para absorber algunas vitaminas y, además, constituyen una importante fuente de energía). Los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega-3, particularmente, son necesarios para el desarrollo del cerebro, retina y sistema nervioso, y tienen un papel crucial en el desarrollo temprano visual y neurológico.

Sin embargo, en el caso de las madres obesas, la composición de la leche materna tiene características especiales: un perfil de ácidos grasos pro-inflamatorio (más ácidos grasos omega-6 que omega-3) y concentraciones reducidas de ácidos grasos en global y luteína. Estas particularidades no ocurren, en comparación, en las madres delgadas (p<0,05).

Por lo tanto, el consumo de ácidos grasos omega-3 de cadena larga (EPA y DHA) es incluso más importante, si cabe, en las madres obesas que en las delgadas.

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