Revisión de estudios

El DHA mejora la función vascular posprandial

  • 08/23/2016

Se cree que la reducción del riesgo cardiovascular (CV) asociada al incremento en el consumo de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga (AGPI-CL omega-3) puede ser debida, en gran medida, a su efecto sobre la rigidez y la elasticidad arterial, junto a una disminución de la presión arterial. En los estudios controlados y aleatorizados realizados hasta la fecha, la función vascular se evalúa en ayunas, a pesar de que los adultos que siguen los patrones dietéticos occidentales se hallan en “estado posprandial” de 16 a 18 h al día; y es este estado, caracterizado por lipidemia, glucemia, estrés oxidativo e inflamación altos, el que se asocia a disfunción vascular. Por ello, los autores de este estudio consideran relevante investigar los efectos diferenciales de los ácidos eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA) sobre la rigidez y la elasticidad arterial en la función vascular posprandial (evaluando la presión arterial, la velocidad de onda del pulso, el índice de hiperemia reactiva y el índice de aumento de la presión arterial; así como midiendo los biomarcadores de óxido nítrico, sulfuro de hidrógeno y metabolitos de los AGPI-CL omega-3). Con este objetivo, se administró a una cohorte de hombres con elevado riesgo CV, de entre 35 y 55 años de edad, una comida alta en grasas (42,4 g); en el grupo experimental, 4,16 g de estas fueron EPA o DHA, mientras que el grupo control recibió en su lugar 40 g de aceite de palma y de soja. Las medidas se realizaron a las 0 y a las 4 h.

Los resultados mostraron que una única dosis de DHA mejoraba, de forma estadísticamente significativa, la rigidez arterial posprandial (reflejándose en el índice de aumento de la presión arterial). De mantenerse esto en el tiempo, se asociaría con una reducción significativa del riesgo CV.

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