Revisión de estudios

Los omega-3 y la nutrición en el cáncer de páncreas

  • 10/05/2016

En más del 80% de pacientes con cáncer de páncreas se observa una notable pérdida de peso en el momento del diagnóstico (que suele ser tardío por la falta de manifestación clínica) y un rápido desarrollo del síndrome anorexia-caquexia; también se da una alta prevalencia de malnutrición. Los pacientes experimentan cambios metabólicos debidos al aumento del catabolismo de proteínas y al gasto de energía. La caquexia reduce la calidad de vida, la supervivencia y el efecto del tratamiento. Aquellos pacientes que mantienen estables su peso y composición corporal tienen un mejor pronóstico. Por lo tanto, el soporte nutricional es esencial.

Estudios evaluando la suplementación oral con ácido eicosapentaenoico (EPA) en estos pacientes han mostrado reducir la pérdida de peso e incluso ganancia de éste (con la consiguiente mejora en la calidad de vida), reducción del gasto energético y mejora del apetito; también una reducción significativa en la producción de interleucina-6 en sangre periférica, un aumento de las concentraciones de insulina, disminución del ratio cortisol/insulina y reducción en la excreción del factor inductor de proteólisis.

El aceite de pescado también se ha evaluado en la nutrición parenteral de estos pacientes tras la intervención quirúrgica, observándose mejora en los parámetros de hígado y páncreas, y mantenimiento del peso. Por otra parte, los pacientes con riesgo elevado de sepsis mostraron una tendencia a acortar su estancia en la unidad de cuidados intensivos.

A pesar de la escasez de estudios sobre aspectos nutricionales en el cáncer pancreático (debida en parte a la reducida supervivencia de estos pacientes), los existentes señalan la importancia de una intervención nutricional temprana y muestran una tendencia positiva en los efectos de suplementos como el aceite de pescado en la reducción o reversión de la pérdida de peso y el desgaste de los tejidos.

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