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La suplementación con EPA y DHA en alta concentración reduce el riesgo cardiovascular

  • expertomega3
  • 12/04/2012

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga (omega-3 PUFA) tienen efectos pleiotrópicos en la función celular y regulan múltiples vías que controlan los lípidos plasmáticos, los factores inflamatorios y los mecanismos celulares en los cardiomiocitos y las células endoteliales vasculares. Las propiedades hipolipemiantes, antiinflamatorias y antiarrítmicas de estos ácidos grasos omega-3 proporcionan cardioprotección. Por este motivo, la National Heart Association y las agencias gubernamentales de Estados Unidos recomiendan aumentar el consumo de aceite de pescado o de suplementos de ácidos grasos omega-3  PUFA (EPA y DHA) para prevenir enfermedades cardiovasculares.

Además de los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga provenientes del pescado, se pueden encontrar provenientes de los vegetales, de las algas y de los hongos. La cuestión es si son igual de efectivos en el manejo de los factores de riesgo cardiovascular.

Ácidos grasos omega-3 de cadena larga (EPA y DHA) provenientes de viveros de pescado o de pesca natural

El pescado, como el salmón, criado en viveros, está alimentado con ácidos grasos de cadena corta, como el ácido linoleico y el alfa-linolénico y, al igual que ocurre en los humanos, el proceso de conversión en ácidos grasos pliinsaturados de cadena larga (EPA y DHA) es ineficiente, por lo que la concentración de EPA y DHA en estos peces es baja.

La FDA exige a la industria de suplementos alimenticios listar los contenidos de las cápsulas y el origen de los ácidos grasos omega-3. Esto es importante porque el porcentaje de omega-3 PUFA en los suplementos (en relación a otros ácidos grasos) y el ratio EPA/DHA son muy variables. La concentración de EPA y DHA, frente a otras grasas presentes en el aceite de pescado de las cápsulas,  tiene una relación directa con la eficacia del producto.

Ácidos grasos poliinsaturados omega-3 provenientes de plantas, algas u hongos

El ácido alfa-linolénico [(ALA), omega-3 de cadena corta)] es un ácido graso esencial y se encuentra preferentemente en los vegetales. Los humanos tenemos una baja conversión de ALA a DHA, que se sitúa entre el 0,2% y el 9% del ALA ingerido. Los estudios realizados han establecido que la suplementación con ALA no afecta de forma significativa al contenido de EPA y DHA en el miocardio.

Los estudios realizados en pacientes sanos que recibieron suplementos de ALA no mostraron resultados consistentes en sus efectos sobre los lípidos plasmáticos, la oxidación de la proteína LDL, la Lp(a), la ApoA1 o la ApoB. No se ha observado que una mayor cantidad de ALA esté asociada a una reducción del riesgo de insuficiencia cardiaca, fibrilación auricular o muerte súbita cardiaca. Los efectos del ALA sobre los marcadores inflamatorios son inconsistentes.

Ácido eicosapentaenoico (EPA)

El estudio JELIS fue el primer estudio importante que examinó el impacto del EPA sobre la enfermedad cardiovascular. El grupo que tomaba EPA tuvo un 19% menos de riesgo de enfermedad coronaria, incluyendo la muerte súbita, la angina de pecho y la revascularización coronaria.

El EPA es útil en la mejoría del perfil lipídico y en la reducción de la inflamación, dos aspectos importantes para la salud cardiovascular, siempre y cuando se encuentre en una concentración superior al 60% en el suplemento utilizado.

Ácido docosahexaenoico (DHA)

La capacidad de la suplementación con omega-3 PUFA de incrementar el DHA en el músculo cardiaco puede ser importante en la prevención de la fibrilación ventricular y de la muerte súbita cardiaca. Los aceites de pescado que contienen EPA + DHA, o los suplementos de DHA de alta concentración, representan las únicas vías para aumentar de forma significativa el contenido de DHA en sangre o en los tejidos. Debido a que el DHA se transforma en EPA y DPA en los seres humanos, la suplementación con DHA, en alta concentración y con la cantidad suficiente, representa una alternativa al aceite de pescado para aumentar el contenido de EPA, DHA y DPA en la sangre y los tejidos.


Fuente:

Jump DB, Depner CM, Tripathy S. Omega-3 fatty acid supplementation and cardiovascular disease: Thematic Review Series: New Lipid and Lipoprotein Targets for the Treatment of Cardiometabolic Diseases. J Lipid Res. 2012 Dec;53(12):2525-45. doi: 10.1194/jlr.R027904. Epub 2012 Aug 17

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